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Vacuna, ¿Derecho o privilegio?

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Publicado el 19 de Enero 2021

Vacuna, ¿Derecho o privilegio?

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Hace no mucho tiempo, veíamos canales de Venecia transparentes, peces, aves, jabalíes, zorros y pumas se pasean por ciudades vacías. Delfines se acercándose a las costas, cardúmenes reclamando y retomando su espacio en las playas y ríos, cielos cada vez más claros y libres de contaminantes, un mundo cada vez más sano. Pero ¿producto de qué política pública, de qué tipo de estrategia o tecnología productiva?, ¿acaso finalmente los seres humanos habíamos cambiado nuestro modo de vida y nivel de consumo?, ¿los países habían implementado nuevos esquemas de protección al medio ambiente?, ¿Finalmente alcanzamos la conciencia de que vivimos dentro de un sistema natural interrelacionado, donde todo lo bueno y malo que hacemos tiene consecuencias mundiales y sobre todos los sistemas naturales?

La respuesta a todas estas preguntas fue clara y contundente: no. Al contrario la humanidad se vio azotada por el único enemigo que no pudo anticipar, al que no pudimos intimidar con sanciones económicas o políticas y al que definitivamente no pudimos matar ni con los millones de arsenales militares que hemos creado.
Estamos bajo el ataque de un virus, de un agente infeccioso que está en el límite de lo que consideramos un organismo vivo. Un agente que viene a establecer un balance natural, y una nueva realidad de vida para nosotros los humanos.

Múltiples son las películas de ciencia ficción que describen escenarios como los que estamos viviendo actualmente, en donde el sistema social está al borde del quiebre, las economías internacionales colapsadas y los sistemas políticos sometidos a juicio por su negligencia. Desgraciadamente, la realidad ha rebasado por mucho a la ficción, escuchamos historias de terror provenientes de Wuhan China (el supuesto epicentro de la pandemia que hoy padecemos).

Escuchamos historias desgarradoras que llegaron desde Italia, España, Estados Unidos y Francia, todas coinciden en una sola cosa: el virus no discrimina, pues no distingue edad, género, creencias políticas o religiosas, estatus económico y no conoce barreras más que la que los seres humanos finalmente impongan como organismos vivos portadores o no del mismo. El surgimiento del coronavirus SARS-COV-2 en tan solo unos meses colocó al mundo en una encrucijada, causando hasta el momento unas 300.000 muertes e infectando a más de 4,5 millones de personas, además de provocar una crisis económica sin paralelos y cambiar las relaciones humanas, implantando nuevas formas de trabajo y sociabilización.

El gobierno de México llevaba semanas anunciando que pasaría, y finalmente sucedió: el coronavirus llegó al país. Las autoridades sanitarias confirmaron el viernes 29 de febrero el primer caso de covid-19 tras el resultado positivo que arrojó un hombre de 35 años en Ciudad de México que había viajado recientemente a Italia, donde ya se registraban más de 800 infectados. El anuncio fue hecho en la conferencia de prensa que cada día ofrece el presidente Andrés Manuel López Obrador con relativa tranquilidad. Es cierto que ya se había alertado de que México no se libraría del nuevo virus. Posteriormente, en una rueda de prensa vespertina de la Secretaría de Salud de México que a partir de ahora será diaria, el subsecretario López-Gatell confirmó dos casos más: uno en Ciudad de México y otro en Sinaloa. Pese al reiterado llamado a la calma, los mexicanos no hablan de otra cosa en las calles y en las redes sociales. En algunas farmacias se vieron largas filas para comprar gel desinfectante y mascarillas cubrebocas, que se agotaron en muchos puntos.

El 21 de abril comenzó la Fase 3 de esta epidemia. El número de contagios comenzó a crecer exponencialmente a un ritmo mayor de lo esperado; con lo cual se estableció como fecha posible de reanudación de clases y labores el 17 de marzo, aunque esto era sólo para municipios con bajos índices de contagio. Sin embargo, la evolución de la curva de contagios no fue la esperada, por lo que los datos sugerían extender el periodo de contingencia, pues en esos momentos el número de decesos llegó a 5,177. Ocho meses después, a la fecha del dia de hoy 11 de enero del 2021, las medidas de seguridad que cada persona debe tener durante su día a día no han cambiado en gran medida; mantenerse dentro del hogar, lavarse las manos constantemente y usar cubrebocas son algunas de las medidas que realizamos para mantenernos a salvo y ayudar a terminar pronto la epidemia. Sin embargo, hoy vemos una luz al final del túnel, pues la vacuna contra el covid-19 ya es una realidad.

Tras el anuncio hace un par de meses de que la vacuna de Pfizer y BioNTech contra el Covid-19 logró un 90% de efectividad en la prevención de la enfermedad, se abre un un rayo de esperanza, aunque también había y hay muchas incógnitas por resolver. El fármaco, basado en la tecnología ARN mensajero, debe mantenerse ultracongelado, exactamente a -70 grados centígrados. Estas condiciones dificultan su suministro y pone en riesgo el acceso a la vacuna a un gran número de población Los expertos señalan que la mayoría de países, entre ellos México, no están aún preparados para la distribución de estas vacunas, aunque tienen capacidad para resolverlo. No obstante, los gobiernos deberán realizar importantes inversiones para garantizar un suministro en óptimas condiciones y almacenar el fármaco durante el tiempo que sea necesario.

Las noticias sobre el progreso de la vacuna contra el coronavirus han sido positivas en las últimas semanas. La Administración de Alimentos y Medicamentos de EE.UU. (FDA) evaluó y aprobó vacunas, una de Pfizer y BioNTech, y otra de Moderna y los Institutos Nacionales de la Salud (NIH), para autorizar su uso de emergencia. Acorde al plan, desde diciembre en Europa y ciertas partes del mundo, los grupos prioritarios empezaron a ser vacunados. Todas han informado de altos niveles de seguridad, lo que no evita algunos efectos secundarios leves o moderados que, en general, desaparecen poco tiempo después del suministro. Para terminar con la pandemia de la Covid-19, lo importante no es solo contar con la vacuna, sino con la infraestructura de transporte y logística para hacerla llegar a todos los puntos donde se requiere.

Tomando en cuenta el reto que implica la producción y distribución a los diferentes países del mundo, una vez arribado el encargo de vacunas al país correspondiente, el tema que nos reúne aquí es: la vacuna contra el Covid, ¿debería de ser un derecho o un privilegio de clase? y ¿quién va primero en la fila de inmunización?. Las posturas y opiniones son diversas, dependiendo la prioridad del problema que busque resolver el o los individuos.

Según Swaminathan, la experta de la OMS, la prioridad serán los que están en primera línea de riesgo, como médicos y policías, así como los más vulnerables a la enfermedad, que son ancianos y diabéticos, a lo que se añade las personas expuestas en zonas de alta transmisión como barrios marginales. “Hay que comenzar con los más vulnerables y luego vacunar de manera progresiva a más gente”, dijo.
Los expertos parecen estar de acuerdo en que el primer eslabón de la cadena en recibir la vacuna es el personal sanitario. “Es como en la logística militar. Hay que asegurarse que nuestra primera línea de ataque está protegida y así podrán atender a los enfermos”. Pero las coincidencias se acaban cuando se pregunta por el segundo grupo. Unos estiman que las personas mayores de 60 años o con patologías previas deberían recibirlas luego de vacunar al personal sanitario. Otros dicen que los chicos deberían tenerla, para no contagiar a los demás cuando vuelvan a los colegios. Otro colectivo prioritario son los empleados que no pueden hacer su labor desde casa y prestan servicios esenciales, como los trabajadores de supermercados, agricultura, farmacias y otras entidades implicadas en bienes de primera necesidad.

Antes de empezar, quisiéramos dos definiciones muy importantes para avanzar a la par en este tema: Privilegio no es lo mismo que un derecho. Hay quienes confunden los dos términos. Derechos son aquellas condiciones necesarias para que la sociedad, en su conjunto, sea más justa y equitativa. Los derechos son consustanciales al hombre. En su contra parte un privilegio es una ventaja especial o una exención de una obligación que disfruta alguien por la concesión de un superior o por su propia capacidad y circunstancia, y es aquí donde entra el término Privilegio de Clase. Las personas de clase media alta y alta recurren a la ideología de la meritocracia para legitimar la inequidad de clase social como una mera desigualdad, reclamando dificultades en la vida y cegándose a sí mismo y a otros respecto de las ventajas con las que viven. La clase social ofrece privilegios. Quienes se hallan en la cima de la distribución de ingresos y educación cuentan con ventajas no ganadas, sólo en función de su condición de clase. Esta es la conclusión a la que arribaron los autores de un estudio reciente (Phillips et al., 2020). ¿Y por qué es importante hacerlo notar? Cuando no tomamos conciencia de nuestros privilegios tampoco nos damos cuenta de las brechas que estas ventajas ocasionan; y de este modo, la reparación resulta imposible.

Teniendo en cuenta las tres definiciones anteriores, comenzaremos con un breve ejemplo: No mismo un trabajador de la clase obrera, con un salario mínimo, pidiendo que por derecho se le otorgue la vacuna para poder seguir laborando, sin un riesgo de contagio tan alto; que un artista, influencer, o cualquier persona con un mayor poder adquisitivo, pidiendo que también se le otorgue la vacuna para así poder seguir viajando, realizando fiestas o reuniones, sin un riesgo de contagio tan alto. Es por ello que analizaremos los puntos de vista de varios expertos y estrategias que se han manejado en otros países.

De acuerdo con el especialista en Salud, Xavier Tello la vacuna contra el covid-19, se encuentra en la fase 3 de sus estudios y cuenta con una autorización exclusiva “para uso en la emergencia”, por lo que tendrá que esperar de 12 y hasta 24 meses para que la Cofepris autorice su distribución por el sector privado “Para que un medicamento, biológico o dispositivo médico pueda ser comercializado de forma privada, requiere de un registro sanitario completo. En el caso de México, como en el de otros países, esto requiere completar y documentar perfectamente y someter a Cofepris un dossier que incluye: certificados de buenas prácticas de manufactura, certificaciones analíticas y de estabilidad, control de calidad y procesos de análisis del biológico, con los cuales aún no se cuenta”, explica Tello, en su artículo “COVID 19, ¿Pagar por tu propia vacuna?” Lo que significa que ni la vacuna de Pfizer BioNTech ni “ningún laboratorio cuenta en este momento con presentaciones comerciales de sus vacunas, ni inventarios para comercialización privada”.

Sin embargo, el especialista precisó que México tiene una “muy mala posición” al solo permitir que “un pequeño grupo de las Fuerzas Armadas” participe en la logística de la aplicación de la vacuna, pues se necesita un alcance adecuado con la participación de las administradoras de Salud y cadenas de farmacia privadas.
“Desde un inicio, esta administración decidió pelearse, romper relaciones y vetar a los principales proveedores de logística y distribución farmacéutica por ello, en este momento México cuenta únicamente con la capacidad logística de las Fuerzas Armadas. Además, el grupo de vacunadores que han sido entrenados es muy pequeño.

“En los Estados Unidos y en otros países, los gobiernos se han aliado o han establecido contratos con diferentes proveedores como aseguradoras, administradoras de salud (HMOs), cadenas de farmacia e incluso grupos de médicos y hospitales privados que fungirán como proveedores más adelante.”

Entonces empecemos respondiendo un par de preguntas, siendo la primera de ellas:
¿Puedo comprar mi propia vacuna contra covid-19 o el gobierno lo prohíbe?
La respuesta corta es: No puedes, porque no se venden ningún lugar del planeta.
La respuesta larga es: El gobierno de México no está “prohibiendo” nada. Actualmente las vacunas disponibles en el planeta solamente cuentan con "autorización para uso de emergencia". Como su nombre lo indica, esto solamente permite… su utilización durante la emergencia. En un lineamiento paralelo al de la FDA, COFEPRIS en México, otorgó el mismo estatus regulatorio para la vacuna de Pfizer-BioNTech.

Entonces ¿Qué necesita un laboratorio para poder comercializar la vacuna contra el Covid-19?
Necesita la autorización del gobierno y también de las organizaciones encargadas de la regulación de medicamentos como la FDA en Estados Unidos y la Cofepris en México. Actualmente, toda la producción de los laboratorios que cuentan con la autorización de uso de emergencia están enviando sus vacunas directamente a los gobiernos para atender gratuitamente a los ciudadanos. Eso quiere decir que ningún laboratorio cuenta en este momento con presentaciones comerciales de sus vacunas.

¿Y eso quiere decir que la iniciativa privada puede ser parte de la comercialización de la vacuna?
Sí, siempre y cuando el Gobierno genere acuerdos y alianzas como lo hizo Estados Unidos para distribuir la vacuna, aunque cabe señalar que aún no se venderán libremente en Estados Unidos, ya que algunas cadenas de farmacias fueron contratadas para administrar, por lo que la vacuna será gratuita. El presidente de la República Mexicana, Andrés Manuel López Obrador, señaló que las empresas privadas que quieran comprar las vacunas contra el Covid-19 en el extranjero pueden hacerlo, aclarando que el Gobierno no pondrá algún impedimento para que la comercialicen en caso de que así lo quieran.

"Si hay empresas que quieran comprar la vacuna en el extranjero no tenemos ningún impedimento, es decir para que se venda la vacuna, se compre fuera. Lo que estamos haciendo nosotros (Gobierno) es comprar toda la vacuna que se necesita y garantizar que a nadie le falte y sea gratuita, nada más que en su momento"

 

El presidente también informó que a la fecha ninguna empresa privada en México ha solicitado, de manera formal al gobierno federal, el permiso correspondiente para comprar e importar vacunas contra Covid-19.

 

“Hay mucha especulación, conjeturas, porque nadie ha solicitado al gobierno, ninguna empresa mexicana, nadie ha solicitado que quiere permiso para importar vacunas, o no sabemos de ninguna empresa que esté haciendo algún trámite para comprar vacunas’’.

El Gobierno mexicano pretende tener inmunizados a todos los trabajadores de la salud cuando acabe enero y a sus 130 millones de habitantes en marzo de 2022, una fecha que la distribución privada podría acelerar. El epidemiólogo de la Universidad Autónoma Nacional de México (UNAM) Malaquías López opina que abrir la puerta a empresas privadas puede tener beneficios “Eso permitiría ir mucho más rápido que tener que estar haciendo una sola fila en el servicio público”, explicó.
Destacó que “cualquier esfuerzo para incrementar el despliegue y cobertura de la vacuna debe ser bienvenido”, sobre todo si es “rápido” aunque sólo alcance a “una población que tiene capacidad de pago”.
“Si fuera posible, sería muy bueno, porque que cada quien pague su vacuna alivia la presión sobre el sector público”, ratificó el doctor Alejandro Macías, epidemiólogo y responsable de gestionar a nivel nacional la epidemia de influenza que México afrontó en 2009.

Por otra parte, Antonio Lazcano Araujo, científico mexicano reconocido por su trabajo en materia de biología evolutiva, pronosticó un escenario lamentable para el país a causa de la pandemia por el Covid-19, pues difícilmente se extinguirá. Asimismo, dijo que una vez más se demostrará algo absolutamente inaceptable: que la salud es, desgraciadamente, un privilegio de clase. El especialista de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) habló de la enseñanza que esta contingencia dejará a la nación, así como de la necesidad de una mayor inversión al sistema de salud para promover infraestructura hospitalaria de primera calidad, personal de salud más entrenado, disponibilidad de vacunas, tratamientos, medidas preventivas y técnicas de vigilancia epidemiológica que funcionen de manera constante. Por otra parte, señaló que “debemos darnos cuenta que los gobiernos y las fundaciones privadas están obligados a trabajar en conjunto. “
Entonces ¿La iniciativa privada debería participar en la logística y administración de las vacunas?
Después de todo lo que hemos leído, escuchado, dialogado e investigado, la respuesta es que si, sin embargo no se debe de lucrar con la vacuna y se deberá cumplir estrictamente con el esquema de vacunación por prioridades para que nadie, por privilegios de clase, se meta en la fila. En los Estados Unidos y en otros países, los gobiernos han entendido que la labor de vacunación para el 70% de su población adulta será titánica, por decir lo menos; y para asegurar una distribución adecuada y profesional, se han aliado o han establecido contratos con diferentes proveedores como aseguradoras, administradoras de salud (HMOs), cadenas de farmacias e incluso grupos de médicos y hospitales privados. El seguimiento de las tasas de vacunación contra COVID-19 es fundamental para comprender la escala de protección contra el virus y cómo se distribuye en la población mundial. Infobae confeccionó un mapa interactivo para seguir la campaña sanitaria más importante de los últimos tiempos en base a los datos del rastreador estadístico Our World in Data, la visión de los expertos sobre las estrategias locales. Al 11 de enero del 2021, el número total de dosis de vacunación administradas en el mundo es de 27,910,000 milliones, liderado por 10 países: China con 9 millones de ciudadanos vacunados; Estados unidos, con 8,990,000; Reino Unido con 2,680,000; Israel con 1,820,000; Arabia con 1,170,000; Rusia con 800,000; Italia con 654,362; Alemania con 613,347 y España con 406,091. México se encuentra en el lugar 17º con 81,300 dosis aplicadas.

En México se ha inmunizado a más de 40 mil personas desde el inicio de la jornada de vacunación contra el COVID-19. De acuerdo con el presidente, Andrés Manuel López Obrador, para el término de enero se adquirirán un millón 420 mil vacunas, con las cuales se espera concluir la vacunación en todo el personal de la salud de primera línea.
Posteriormente, se administrará el antídoto a las personas mayores de 60 años, cuya inmunización total se proyectó para finales de marzo. De acuerdo a la “Política nacional rectora de vacunación contra el SARS-CoV-2 para la prevención de la COVID-19 en México” editada el 8 de diciembre de 2020, las etapas 2, 3, 4 y 5 de la estrategia de vacunación contarán con todas las demás vacunas además de la de Pfizer. Es decir, el resto de la población puede ser atendida con las vacunas de CanSino y AstraZeneca.

Así que cuando poco a poco se empiezan a retomar actividades permitiendo tener más lugares, trabajos y espacios comunes abiertos, los pronósticos indican que los contagios seguirán, aunque posiblemente un tanto más controlados. Por lo que los cuidados y la prevención, deberá seguir estando presente.

Si bien este podcast busca defender su postura de que la vacuna debe de ser un derecho para todos, la realidad en el mundo llega a ser muy diferente. Si bien al menos 29 países, desde México hasta Alemania, han comenzado a inocular a sus poblaciones contra el virus, las naciones africanas enfrentan dificultades para adquirir las vacunas. África tiene pocas opciones para adquirir vacunas contra el COVID-19 a medida que el brote de la enfermedad empeora en muchas partes del continente, mencionó la presidencia de Sudáfrica.

Al cierre de esta edición, Moderna no tiene suministros para África, mientras que AstraZeneca no tiene vacunas para el continente en 2021 y ha ordenado a la Unión Africana que negocie con el Serum Institute of India, que está fabricando la vacuna en nombre de dicha compañía. El presidente de Sudáfrica, Cyril Ramaphosa, es el presidente de la Unión Africana. Así que sobre el derecho de los países a tener acceso a vacunas para proteger a su población, frente al potencial económico de los países más ricos, discutiremos en otro número de neutrón.

Con esto llegamos al cierre de nuestro dilema ético sobre la vacuna del Covid, ¿Derecho o privilegio? y esperamos que los haya puesto a reflexionar sobre los discursos que tratan con los demás. Avancemos hacia un mundo más equitativo para todos y si bien esta pandemia abrira la brecha de clases aun más, hagamos todo lo posible como ciudadanos para evitar ese agrandamiento. Si todos caminamos en una misma dirección, el mundo que habitamos durante y después de la pandemia podrá ser menos duro.


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